domingo, 2 de agosto de 2015

APUNTES BIOGRÁFICOS SOBRE EL HOSPITAL CIVIL PROVINCIAL SAN JUAN DE DIOS DE MÁLAGA Prólogo

Hola a todos desde esta apartado de mi blog  "Rincón de Málaga" entro en materia y trascribo el prólogo y la introducción del libro.


Fuente:Banco de Imágenes de Medicina Española.Patio Central.Hospital 1948


PRÓLOGO

                                                                                                                                             Jesús Castellanos
(1954-2012)
                                                                                              Prof. Titular de Historia de la Medicina.
Universidad de Málaga


Cuando la autora de este trabajo me solicitó que escribiese el texto que serviría para presentar el mismo mi aceptación fue inmediata. No podía ser de otra manera al tratarse de una compañera que, además, pertenece a la primera promoción de la Facultad de Málaga aquélla que concluía el año en que yo iniciaba mi andadura docente en la Cátedra de Historia de la Medicina ubicada, precisamente, en las dependencias que se habían acondicionado en los sótanos del Hospital Civil para uso de la entonces bisoña Facultad de Medicina.

Creo que a todos nos resulta muy natural que los grupos humanos hayan tratado de preguntarse por sus antecedentes, por el devenir de la realidad que les toca vivir, ya sea familiar, profesional o institucional. En base a ese interés, y según los momentos, encontramos distintas respuestas que pueden abarcar desde el mito o la leyenda, a la transmisión oral o al análisis histórico más profundo. Por ello no me cogió de sorpresa que alguien dedicado a la faceta clínica hubiese dedicado una buena parte de su tiempo en revisar datos, en tomar apuntes, en recoger el testimonio de otros colegas y que, en el caso que nos ocupa, a fuerza de repetirse, ha vuelto a hacer tópica esa doble faceta de médica y humanista. Pero este interés tan generalizado, tan frecuente además entre los profesionales de la medicina, adquiere en el caso de la Dra. Mª Carmen Hernández Lamas una singular dimensión pues une al mismo un componente plenamente emocional. El haberse interesado por  escudriñar sobre el pasado del Hospital Civil malagueño ha supuesto para la autora  algo más que tratar de conocer el pasado del  edificio hospitalario o del espacio donde desarrolla su actividad profesional, ha querido biografiar algo que lo considera plenamente suyo pues, en sus propias palabras, “el Hospital Civil siempre estuvo en mi vida”.

Nada más comenzar a leer me dí cuenta que no se trataba de un trabajo académico ni pretendía ser un sistemático análisis histórico de esa emblemática realidad malagueña. Son, y la autora así ha querido denominarlo, una serie de  “apuntes biográficos” que ha ido extrayendo de otros trabajos, de recortes de prensa, de hechos relatados e incluso de las propias vivencias. Por eso cada una de sus páginas me evocaba un añejo álbum fotográfico donde cada una de sus descripciones era capaz de concatenarse con otras posteriores sin necesidad, muchas veces de analizar cómo los momentos históricos modifican las cosas y aunque éstas pudieran seguir llamándose de la misma manera su realidad ya es distinta. No se trata, y eso le pido al lector, de exigirle el uso de una impecable metodología  histórica pues ni esa es su faceta profesional ni tampoco su intención. Mª Carmen Hernández Lamas ha querido, y creo que lo ha conseguido, transmitir ordenadamente los datos que con su esfuerzo y su inquietud ha logrado rescatar de archivos, hemerotecas o de la propia comunicación con otros profesionales. Los ha unido y ordenado y con ello ha recorrido cronológicamente lo que ha supuesto una parcela de la historia asistencial en nuestra ciudad. Porque resulta llamativo que teniendo como común denominador la biografía de una institución perteneciente a la desaparecida Beneficencia Provincial, como es el caso del Hospital Civil, el texto nos introduzca primero, en el modelo asistencial caritativo, el que ofrecía el Hospital Real de la Caridad y cómo la sustitución de este modelo, que dejó paso al modelo burgués de la beneficencia, necesitó utilizar como primera sede física aquel hospital ubicado en los alrededores de la Catedral.

Cuando este nuevo modelo asistencial se consolidó y la ciudad, a lo largo del siglo XIX conoció un evidente desarrollo derivado de su expansión económica, se puso en evidencia la crítica situación de aquel antiguo edificio y la apremiante necesidad de construir otro, nuestro Hospital Civil, que acabó por ser no sólo el lugar apropiado para la asistencia de los enfermos pobres sino toda un institución local con lo que de reconocimiento público ha tenido su labor sanitaria. No entro en valorar ni estadísticas ni parámetros económicos o sanitarios simplemente señalo que el Hospital Civil vino a formar parte de ese sentimiento colectivo que le reconoce como útil. Que  vino a transformar el propio entorno urbano, la propia imagen de un espacio que pasó de ser periferia prácticamente agrícola y se fue vinculando, poco a poco, a la imagen tradicional de la ciudad de tal manera que hoy nos cuesta renunciar a la denominación, acuñada en el siglo XIX que lo definía como hospital de beneficencia, y reconocerlo como un pabellón más del Hospital Regional Universitario.

Presenta este libro, por ese apriorismo vivencial a partir del cual lo ha pensado y escrito su autora, esa posibilidad imaginaria de reescribir o ampliar cada uno de nosotros alguno de sus capítulos. Esos que hablan del tiempo cercano. De ese tiempo en que siendo estudiantes de Medicina, el Hospital Civil nos abría sus salas para iniciar nuestro aprendizaje. De ese que nos puso, por vez primera, frente por frente a la realidad del enfermo. Caben en este libro esas percepciones particulares que, en mi caso, se ubican en la Sala de Infecciosos, junto al magisterio del Dr. Gutiérrez Mata y de los Dres. Gémar y Benages y, un poco más tarde, es el escenario de aquella frustrada Facultad donde inicié mi quehacer históricomédico junto al Dr. Carrillo Martos.

Los apuntes que ha ido hilvanando, corrigiendo y aumentando la Dra. Hernández Lamas nos pone al alcance de nuestras manos un buen instrumento, sobre todo en lo que respecta a la etapa contemporánea, que perfila muy bien los cambios de modelos asistenciales e incluso la propia concepción del Hospital. En ellos la autora se siente partícipe como estudiante o como profesional de muchas de aquellas situaciones, porque las ha vivido y además vivido intensamente.

Dieciséis capítulos componen este trabajo que nos hace recorrer momentos históricos distintos y distantes. Desde aquel primer Hospital Real de la Caridad, del siglo XVI, pasando por la construcción del Hospital Civil Provincial en el último tercio del XIX, hasta la situación actual en el que el edificio forma parte de un complejo sanitario regional. Hay en estos apartados miradas desiguales porque también es desigual la información que maneja la autora y otras que tratan de unir las personas al Hospital porque esta realidad necesitó de autores, de colaboradores y sobre todo de actores. En este sentido pasan por nuestras manos arquitectos, políticos, mecenas y, sobre todo, profesionales de la asistencia: médicos, enfermeras y auxiliares. Desfilan ante nosotros los Directores del centro, recordándolos en sus gestiones. Repasa los momentos difíciles del Hospital no sólo en las crisis epidémicas sino, sobre todo en las sociales y deja perfectamente señalado, cómo fue el tránsito de un modelo asistencial benéfico a otro colectivizado teniendo que adaptar sus estructura a la nueva organización sanitaria que se vivió a partir de la transición política.

Su amena lectura hace que nos preguntemos el por qué de muchas actuaciones, desde su transformación arquitectónica a finales de los setenta del siglo XX, con un proyecto tan poco respetuoso a la historia del edificio, como el traslado de toda su plantilla, su material, su archivo y su biblioteca al Hospital Clínico Universitario.

Acercarse a esta biografía de una institución que dejó de ser lo que era, el Hospital Civil, pero que, sin embargo, dejó grabado su denominación entre los malagueños nos hace recordar que allí se gestó la primera Escuela de Enfermería, el primer pabellón pediátrico, la primera maternidad malagueña, el esbozo de la primera Facultad de Medicina y tantas otras cosas que sirvieron para hacer más sólida y adecuada la asistencia sanitaria en nuestra ciudad.

Pero no quisiera terminar esta introducción sin hacer mención y memoria, aunque memoria anónima, de los principales protagonistas de Hospital Civil malagueño. Me refiero a los enfermos que a él acudieron. Un Hospital de Caridad o un Hospital de Beneficencia, aunque ideológicamente se encuentren separados por el sentido de una acción religiosa o legal, tienen un denominador común estar creados para atender a los enfermos pobres de solemnidad, y uso la terminología del momento. Ellos fueron la base del ejercicio asistencial. Ellos fueron los pacientes que llenaron aquellos pabellones. De allí salieron sanos o muertos y, sobre ellos, los médicos y auxiliares, ya fuesen las Hermanas de la Caridad o los profesionales de la enfermería dieron lo mejor de cada uno tratando de conseguir que se erradicara la enfermedad y que recobrasen la salud. Sin ellos la institución que la Dra. Hernández Lamas estudia, no hubiese existido.



CONTINUARÁ. . . .


3 comentarios:

  1. Este libro es el reflejo de alguien que ha entregado su vida a un hospital que ha salvado la de muchas. Enhorabuena a la autora, que además de buena médico y cocinera, también deleita con el arte de las palabras.

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    1. Mil gracias por su comentario,me llena de satisfacción y orgullo sabiendo que quien lo ha hecho es un gourmet del manejo de las letras y la creatividad.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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