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lunes, 3 de agosto de 2015

APUNTES BIOGRÁFICOS SOBRE EL HOSPITAL CIVIL PROVINCIAL SAN JUAN DE DIOS DE MÁLAGA Introducción


Aquí tenéis,mi introducción para después ya entrar en el contenido del libro.Gracias a todos



1943. Maternidad Hospital Civil. Es29072ADPM LC 25-02-32



INTRODUCCIÓN


El Hospital Civil Provincial San Juan de Dios siempre estuvo en mi vida: primero de niña, cuando las monjas del Colegio de la Asunción nos llevaban a hacer compañía a los enfermos los domingos como obra de caridad; más tarde, como estudiante de la primera promoción de la Facultad de Medicina de Málaga; luego, como médico becario en el Servicio de Hematología, y por último, como hematóloga en el Centro Regional de Transfusión Sanguínea, donde creo que me jubilaré.
Mis pequeños logros y mis grandes fracasos han transcurrido entre los muros de este edificio, en las distintas etapas de mi formación como profesional. Recuerdo en una de sus salas a una mujer joven, pero de aspecto avejentado, que literalmente unía la cabeza a sus pies como si de una pescadilla enroscada se tratara, debido a su gran escoliosis; a aquellas primeras exanguinotransfusiones, con el llamado “molinillo” para el recambio sanguíneo de los recién nacidos, y los primeros trasplantes de sangre de cordón umbilical para enfermos con leucemia.
El interés por el hospital me llevó a leer, buscar y estudiar cuanto estuviera relacionado con él para agrupar y publicar algún día todo lo encontrado. De esta manera, he dado forma a los datos y hechos recopilados sobre la historia del Hospital Civil desde su fundación por los Reyes Católicos hasta su momento actual.
Cada detalle del hospital me animó cada vez más, y escribir sobre él se convirtió en una tarea apasionante que dio alas a mi decisión inicial. Un día de gran satisfacción en esta andadura fue cuando encontré en el archivo Díaz Escovar uno de los pocos ejemplares que existen de un pequeño libro, castigado y curtido por el tiempo, que fue la llave de la puerta que me introdujo en el ayer de este edificio: “Memoria sobre el Hospital de Málaga”, de don Manuel Casado y Sánchez de Castilla, médico y mecenas del hospital del siglo XIX. Este texto me sirvió de hilo conductor para hilvanar su pasado en la primera etapa de esta aventura.
Mi carácter de persona algo introvertida y poco conversadora se plasman en mi forma de escribir, siempre intento sintetizar y expresar mis ideas en frases cortas, a veces de contenido telegráfico. Esto aunque he intentado corregirlo en parte, me ha llevado en alguna ocasión a más de una lágrima con mi corrector. Al no ser profesional de la escritura ni de la historia, seguro que habré cometido errores. Disculpas a quienes los encuentren.
En este recorrido a lo largo de su historia, que me llevó más de cuatro años de investigación, he encontrado fuentes importantísimas sin las que no hubiera podido hacer nada, y a las que aquí quiero nombrar y mostrar mi agradecimiento: el manuscrito del Sr. Alcalá Jiménez, no publicado, que se encuentra en la Biblioteca Cánovas del Castillo de nuestra ciudad; la tesis doctoral sobre los “Hospitales Malagueños en los siglos XV-XIX”, de doña María Dolores Fernández Mérida; la memoria inédita de don Enrique Queipo de Llano y toda la documentación que me facilitó, y por último, “Los Médicos de Málaga”, de don Gabriel Prados, director de la biblioteca del Colegio Oficial de Médicos.
Mi más sincero agradecimiento a don Guillermo Narbona Márquez, pintor de cada uno de los rincones de Málaga, que supo poner color y luz a esta historia, sin olvidar nuestra agradable conversación sobre aquellas cosas del hospital que no se encuentran en los libros.
Quisiera expresar mi reconocimiento a todas las personas que desinteresadamente me ayudaron en esta tarea especialmente a Gonzalo Cisneros Garcés, María Pilar Sánchez García-Camba, Cecilia Collado, Luis y Alicia Alcalá Gutiérrez, Agustín García Mendoza, Josefa García Sánchez viuda de José María Carralero, Juan Bautista Heredia Cuevas, M. Ángel Olalla Herrera, Ana María García Martín, Juan Antonio Piña López, Manuel Molina Gálvez; todas aquellas que aunque no cito, sin ellas no hubiera sido posible la realización de la misma. Mi encuentro con cada uno, además de ser una fuente de conocimiento sobre el hospital ha sido también una gran experiencia de enriquecimiento personal.

            Por ultimo nombrar y agradecer a Francisco Javier Guijarro Hernández, profesional de la comunicación, que con sus correcciones hizo más entendibles mis ideas.

                                                                                       MCarmen Hernández Lamas

           CONTINUARÁ. . . . . .

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